Estrategias para excederse con la comida en Shabat

Salud.

Por Shira Isenberg

 

 

Mucha gente que hace dieta para adelgazar opta por el método de los ayunos intermitentes, reduciendo el consumo de calorías a un mínimo varios días a la semana, según un programa preestablecido. ¿Y qué me dicen de la estrategia opuesta: los “excesos intermitentes”? En mi opinión, eso es lo que mucha gente hace cada Shabat: excederse con la comida.

Es una mitzvá… ¿no?

Comenzamos con buenas intenciones.

«La Mishná Berurá (242:1) nos dice que la mitzvá del oneg Shabat (el disfrute de Shabat)  incluye comidas y bebidas especiales en honor a Shabat», dice el Rabino Akiva Males de la sinagoga Young Israel de Memphis. Y cita a los que dicen (Mishná Berurá 242:2) que «lo mejor es disfrutar por lo menos de dos platos cocidos diferentes y un poco de pescado (siempre y cuando a uno le guste el pescado) en cada una de las tres comidas de Shabat».

Eso no implica que uno tenga que comer arrollados de fiambre, ensaladas con aderezos llenos de calorías o toda una selección de postres. Aunque en las zemirot decimos que se come pollo relleno, codornices y otras delicias, «nadie ha sugerido que esos sean los platos indispensables en nuestro menú de Shabat», agrega el Rabino Males.

Los fines de semana y el aumento de peso

Hay una broma que dice que “uno nunca engorda por la comida que consume en Shabat, sino que engorda directamente después de hacer Havdalá”. Un estudio realizado en el año 2008 sobre la obesidad confirma que comer demasiado durante el fin de semana hace que uno aumente de peso. Los participantes del estudio estaban tratando de bajar de peso, pero los fines de semana consumían más calorías que durante el resto de la semana, lo que hacía que subieran de peso o por lo menos que dejaran de bajar. Según los autores, esta tendencia a comer en exceso durante los fines de semana posiblemente es lo que hace que bajar de peso sea un proceso tan lento y que mantenerse en el peso deseado, una vez logrado el objetivo, sea tan difícil.

Los fines de semana y la pérdida de peso

¿Quién sigue una dieta estricta el cien por ciento del tiempo? Prácticamente nadie. Según Brian Wansink, del laboratorio Cornell’s Food and Brand, esto tal vez explique por qué el hecho de comer en exceso durante los fines de semana no necesariamente implica un peligro para tu silueta. De hecho, incluso puede ser de gran ayuda para bajar de peso.

¿Cómo es posible?

Durante diez meses, ochenta adultos finlandeses se pesaron todos los días. En el informe realizado en febrero del año 2014, Datos sobre la obesidad, Wansink y un equipo de investigadores analizaron la información y descubrieron que las personas que habían logrado bajar de peso, al finalizar los diez meses, habían seguido un patrón muy claro: el momento en el que más pesaban era justo después del fin de semana. Debido a que comían en exceso y engordaban, esos eran los días con los registros más altos. Sin embargo, durante el resto de la semana eran capaces de ponerse al día y en términos generales, lograban bajar de peso.

Wansink sugiere que es posible que exista algún «beneficio psicológico» en el hecho de comer de más durante el fin de semana. Quizás nos es más fácil mantener la motivación durante la semana si sabemos que en unos pocos días nos podremos dar un gusto.

Esto se adecua a la conocida filosofía de nutrición llamada «la regla 90/10»: si el 90 por ciento del tiempo se come bien, el otro 10 por ciento no es tanto problema. Por lo tanto, si durante la mayor parte de la semana uno se cuida en las calorías que ingiere, escogiendo frutas, verduras y demás alimentos sanos, y además hace ejercicio, entonces incluso si se excede un poco en Shabat, va a poder mantener el equilibrio.

Otra teoría incluye a la hormona leptina, que es producida por la grasa corporal. La leptina ayuda a controlar el apetito. Por lo tanto, cuando hay más leptina en la circulación sanguínea debido a que hemos comido en exceso y subido de peso, al parecer resulta más fácil retomar la dieta el domingo.

¡Cuidado!

Comer en exceso, incluso de forma ocasional, no deja de tener sus riesgos. El riesgo más inmediato es el malestar, esa sensación de que el cinturón comienza a apretarnos. Comer en exceso puede provocar hinchazón, acidez y dolor abdominal. Acostarse a descansar inmediatamente después de comer, como suele ocurrir en Shabat, no hace más que empeorar esos síntomas.

Además, cuando uno come en forma excesiva en Shabat, muchas veces se siente culpable, y eso disminuye el oneg Shabat.

Siempre existe la posibilidad de ir demasiado lejos, y terminar ganando peso. Para aquellos que comen movidos por impulsos emocionales o que tienden a darse «atracones», no es una buena idea comer en exceso durante el fin de semana, porque les puede resultar más difícil retomar luego los buenos hábitos.

Consejos prácticos

Fijar algunas reglas básicas, incluso cuando nos permitimos algunos excesos, nos va a ayudar a permanecer en la «curva descendiente». He aquí tres reglas:

  • Decide de antemano qué exceso te vas a permitir —y en qué cantidad— a fin de limitar el «daño» y eliminar los sentimientos de culpa.
  • Evita las tentaciones. Si el helado de menta con chocolate es tu «perdición», asegúrate de no tenerlo a mano en Shabat.
  • Date un gusto solamente en las comidas. No comas sin parar durante toda la tarde.